La experiencia empezó en 2003. La especialización llegó paso a paso.
La trayectoria profesional comenzó en 2003 con una práctica podológica más general. Con el tiempo, la consulta fue orientándose cada vez más hacia los problemas en los que era necesario entender mejor cómo apoya una persona, cómo camina, cómo se mueve y cómo responde a un tratamiento.
La biomecánica y la ortopodología fueron ocupando un lugar central. La formación específica permitió incorporar nuevas herramientas, pero también hizo evidente que una medición aislada o una huella no bastaban: había que relacionar síntomas, exploración, marcha, calzado, actividad, materiales y evolución clínica.
Ese proceso no fue un cambio puntual. Ha sido una evolución continua basada en estudiar, aplicar, revisar casos y su evolución, y modificar la forma de trabajar cuando la experiencia mostraba que era necesario.










